Si estás a punto de entrar a tu rotación de Cirugía General, existe un órgano retroperitoneal que suele quitarle el sueño a muchos internos: el páncreas.
Conocido como el «reloj del abdomen» debido a sus relaciones anatómicas profundas y precisas, el páncreas es un órgano estratégico. Cualquier inflamación allí puede desencadenar una cascada de eventos sistémicos devastadora. En el post de hoy, vamos a desmitificar el manejo inicial de la pancreatitis aguda y entender cuándo la cirugía está realmente indicada.
La trampa de la fisiología: ¿por qué ocurre la autodigestión?
El páncreas exocrino es una verdadera fábrica de enzimas digestivas. Para evitar digerirse a sí mismo, produce estas enzimas de forma inactiva (los cimógenos).
El problema de la pancreatitis aguda comienza cuando hay una activación intracelular prematura del tripsinógeno en tripsina. Esta activación desencadena una cascada destructiva de autodigestión del parénquima, daño vascular (gracias a la elastasa) y una respuesta inflamatoria sistémica severa (SIRS).
Diagnóstico rápido: los criterios de atlanta
En la sala de urgencias, la agilidad y precisión lo son todo. Para confirmar el diagnóstico de pancreatitis aguda, necesitas cumplir al menos 2 de los 3 criterios de Atlanta:
- Clínica: Dolor abdominal superior característico (aquel dolor en cinturón, irradiado hacia la espalda).
- Laboratorio: Elevación de Lipasa o Amilasa (mayor a 3 veces el límite superior de la normalidad).
- Imagen: Hallazgos característicos en la Tomografía Computarizada, Resonancia Magnética o Ecografía.
La Tomografía con contraste no debe pedirse al ingreso, a menos que haya duda diagnóstica. ¡Lo ideal es esperar 72 horas para evaluar correctamente la extensión de la necrosis!

El dilema quirúrgico: ¿cuándo operar?
El dogma moderno de la cirugía pancreática en la fase aguda es claro: ¡mantente alejado del páncreas! Las intervenciones quirúrgicas precoces aumentan drásticamente la morbimortalidad.
La principal indicación para operar (el verdadero secreto de la cirugía) es la Necrosis Pancreática Infectada. Aun así, nunca se opera de urgencia. La conducta actual exige esperar la delimitación de esa necrosis y priorizar el abordaje «Step-up»: comenzando con drenaje percutáneo y evolucionando a métodos mínimamente invasivos (como el VARD) solo si no hay mejoría clínica.
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